Polonia esta compuesta de una superficie sinuosa, llena de grandes relieves, miomas y valles, cubriéndola en su totalidad por las cadenas montañosas de Cárpatos y Sudetes.

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En las montañas polacas hay 10 parques nacionales que cuentan con rutas organizadas y senderos marcados. Lo que no hay en estos parques son servicios de alimentación, por lo que se debe llevar el equipamiento necesario en ropas además de comida para pasar el día.

Paseando por los valles se observan los picos de las cadenas montañosas; los más visibles son el Koscieliska, el Chocholowska o Rybi Potok. Desde las cumbres más altas se puede ver la cascada más grandiosa de Polonia, la Wielka Siklawa. También se pueden ver otras conformaciones rocosas con manantiales de agua impresionantes si se sube un poco más.

Desde Zakopane se inician varias rutas turísticas que llevan al corazón de las montañas. Hay en los caminos algunos cálidos refugios que sirven para experimentar el añorado descanso reparador cada vez que se escala, además la posibilidad de servirse algo caliente. Por el Tatra se encuentran cuevas, se pueden observar también algunas especies silvestres protegidas y a la gente del lugar, que siempre saluda a los visitantes.

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En los Tatras hay praderas, bosques mullidos compuestos por abedules, hayedos, abetos y animales silvestres junto al ganado de los campesinos. Hacia el lado de las montañas, se ve clara y azulina la nieve asentada en los picos más altos. Por las cercanías, siempre algún lago que alimenta la flora y fauna silvestre del lugar.

Para los meses de otoño, las montañas florecen, llenándose de colores y vida. Los animales silvestres salen a correr y cazar, observándose corzos, alces y ciervos por tierra y halcones, azores, y águilas por los cielos. Septiembre y Octubre son los meses del color y las flores en estos inhóspitos rincones de Polonia.

Foto: michael.ellerman, krakow-info.com