Al minuto de comer en Polonia, hay mucho donde elegir especialmente en las cartas ofrecidas por los lujosos restaurantes ubicados en los hoteles. También están los pequeños restaurantes de Polonia, mas cálidos y tradicionales, casi siempre ubicados en alguno de los edificios mas antiguos de la ciudad, dando la sensación de volver en el tiempo cada vez que se entra en ellos, no solamente por la arquitectura propia del edificio, sino también, por la detallada decoración, que destaca elementos de otras épocas, dando un ambiente de exquisita elegancia y refinamiento.

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Los elementos más usados en la cocina polaca son los que dan a los platos un gusto mas acentuado, dulce, agrio, acido o amargo, incluso picante. Casi nunca están ausentes de las preparaciones, las frutas y conservas, las verduras y las setas frescas o secas.

Los ingredientes son pieza fundamental en todo, tales como el centeno y la papa, que eran los predilectos antaño debido a las largas temporadas de invierno, que obligaban a guardar los alimentos durante varios meses. Los campesinos preparaban vodka y los nobles, vino.

Se acostumbra en Polonia, a preservar los alimentos por medio del proceso natural de fermentación o almibarado, así tienen una variedad de pepinos y pepinillos, coliflores, zanahorias, rábanos, habas, guisantes, además de otras verduras, de este modo conservan todos sus elementos nutritivos y se enriquecen con vitamina C.

Las frutas predilectas de la gastronomía polaca son las manzanas, las peras, las ciruelas y cerezas. Hay regiones donde se produce todavía uvas. Las carnes se secan, se salan o se ahúman.

Foto: pbase.com