Cuántas veces no hemos tomado nuestra mochila para comenzar a viajar a la aventura a países desconocidos y lejanos.

Polonia podría ser un destino por conocer, lo bueno es que tiene todas las condiciones para hacerlo de esa forma, ya que cuenta con muchas cafeterías y restaurantes de comida rápida en las ciudades y caminos.

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Los zajazdy
son los restaurantes de carretera, algo así como las posadas o restaurantes camineros típicos donde sirven la comida nacional más característica, de modo abundante y a precios económicos. En la ciudad, los restaurantes están abiertos a partir del mediodía hasta las diez de la noche.

Entre las especialidades de Polonia, están la sopa de raíz de remolacha, los arenquines en escabeche, las tortitas de patata, rollitos de coliflor rellenos, las sopas cremosas con verduras y tocino y unas masas muy similares a los raviolis, llamadas pierogi.

Para los más dulceros, quedarán más que bien si se atreven con un pastel de queso o rosquillas. El vodka es la bebida nacional, por lo demás bastante económica.

No hace falta llevar un gran equipaje para conocer las ciudades de Polonia, en realidad, las distancias son tan cortas entre una y otra que probablemente en un par de semanas ya habrán conocido todo, o casi, al menos lo principal.

Para comer en Polonia, basta con llevar un listado de lo más común para no llevarse sorpresas, imagínense pedir algo que venga rebozando en ají picante. En fin, del agua, sólo se debe beber agua envasada, ya que allá, la potable no es muy buena.

Foto: viajeros